Higiene bucal

A nadie se le escapa el atractivo de una bonita sonrisa, pero los beneficios de mantener nuestra boca sana van más allá de conservarla “de cine”. Cuidar de nuestra dentadura evitará que suframos enfermedades de la misma como la enfermedad periodontal que lleva a la perdida de piezas dentales, la aparición de encías inflamadas y sangrantes, llagas y mal aliento. Igualmente evitaremos posibles enfermedades cardiacas como endocarditis bacterianas que aparecen a partir de un foco de infección en la boca y otras como complicaciones en personas diabéticas.

Por todo ello debemos mantener un plan de higiene y cuidado dental. Es importante convertir esto en una rutina pues así no nos costará tanto trabajo llevarlo a cabo y no olvidarnos en ocasiones como las presentes fiestas cuando comer y beber se convierte en una parte esencial de la celebración. Nuestra boca necesita cuidados después de cada comida, por la mañana y antes de acostarnos.

1.-Utiliza hilo dental

Utilizar el hilo dental ayuda a eliminar la palca dental y las bacterias que no se pueden alcanzar con el cepillado, pues este solo llega a las dos partes de la superficie de tus dientes. La placa es una capa invisible de bacterias que se desarrollan en la superficie de tus dientes y es la principal responsable de la enfermedad de tus encias.
Esta capa de bacterias tiene la capacidad de endurecerse y transformarse en sarro en un intervalo de 24 a 36 horas.
Usar un hilo dental o una cinta para los espacios más pequeños y un cepillo interproximal para los más grandes evitará que se forme el sarro.
En algunos casos es posible que al comenzar a usar el hilo dental las encías te sangren, pero normalmente esto deja de pasar pasados unos días. También puede que se rompa cuando se engancha en alguna rugosidad dental, en este caso puede ayudarte cambiar a otro tipo de hilo o cinta.

2.- Cepíllate los dientes

Después de pasarte el hilo dental, debes cepillarte los dientes. Un buen cepillado debe durar de dos a tres minutos. Existe una gran variedad de pastas de dientes, si lo necesitas podemos ayudarte a elegir la que más te conviene.
Coloca el cepillo en un ángulo de 45º sobre tus dientes y realiza un movimiento circular suave y de arriba a bajo. Especial atención requiere la zona donde el diente y la encia se encuentran, hay que limpiarla con cuidado y no frotarla muy fuerte para no llegar a desplazarla.
Cepilla todas las caras de los dientes. Los dientes anteriores por la cara lingual se limpian con el cepillo colocado de forma vertical.
Un consejo importante para no dejarse siempre las mismas zonas sin limpiar es cambiar la forma de hacerlo, es decir si empiezo con la parte derecha de arriba, la próxima vez empezar por la parte izquierda…

Y por último el enjuague bucal.

El enjuague complementa todo el trabajo anterior y nos proporciona una sensación de frescor. Debe durar unos 20 segundos.
Existen una gran variedad de cepillos tanto manuales como eléctricos que se adecuan a las distintas necesidades. También puedes encontrar limpiadores linguales e irrigadores bucales que tienen sus indicaciones. Tu dentista podrá indicarte si necesitas usarlos y cual es el mejor para ti.

 

Julia Rubias