enfermedades transmitidas por mosquitos

Enfermedades transmitidas mediante las picaduras de mosquitos:

 

Mosquito es un término genérico utilizado en todo el mundo. Su origen o etimología ha sido objeto de discusión, pero parece ser que lo más aceptado dado su significado de «mosca pequeña» es que procede del latín y que apareció como tal en España o Portugal.

Estos insectos pertenecen al orden díptera, existiendo varias familias pertenecientes a este orden, sin embargo solo se designan con este nombre a los que pertenecen a la familia Cullicidae (culícidos). Durante su desarrollo los mosquitos pasan por cuatro etapas: huevo, larva, crisálida y adulto. Un hecho muy importante en su ciclo biológico es la necesidad ineludible de un medio acuático para completarlo, concretamente la necesitan durante su estado larvario, aunque con una pequeña cantidad como puede ser un sólo cm de profundidad les es suficiente. Ocupan todas las latitudes (desde el ecuador al círculo polar) y si la época del año es propicia encontraremos larvas en cualquier acumulo de agua que haya permanecido durante más de una semana estancada. Por esta causa y para contribuir a su control es muy importante no permitir que estos acúmulos existan en macetas, cubos y cualquier otro objeto susceptible de contenerla.

Las responsables de las picaduras son las hembras, que son hematófagas es decir se alimentan de la sangre de otros animales. La sangre ingerida es necesaria para poder procrear, de esta manera cada puesta de huevos debe ser precedida de una ingesta de sangre. Para este cometido cuentan con unas piezas bucales especializadas con las que pueden perforar la piel. Además cuentan con una proteína anticoagulante muy potente que introducen en nuestro torrente sanguíneo cuando nos pican, de esta manera mantienen la sangre fluida mientras la ingieren. Esta inyección de veneno, no solo es responsable de la reacción inflamatoria (habón) que nos producen estas picaduras, sino que también es la causa de que sean vectores de enfermedades infecciosas.

Las hembras de mosquito detectan a sus presas por el CO2 exhalado durante la respiración, por el calor corporal y por el olor. Se ha demostrado la existencia de un gen llamado ‘orco’ que determina una predilección por alimentarse de humanos e igualmente es responsable de la repulsión que les provocan los repelentes a base de DEET.

La N,N-Dietil-meta-toluamida, conocida como DEET, es el principio activo más habitual de los repelentes de insectos. Se utiliza aplicándolo sobre la piel o la ropa.

Los mosquitos son responsables de transmitir distintas enfermedades causadas por bacterias, parásitos o virus. Estas enfermedades causan millones de muertes al año, siendo las más importantes:

La Malaria que es causada por un parásito que se transmite por distintas especies del  género Anopheles. En     España fue muy importante una variedad clínica conocida como paludismo.

Fiebre del virus del Nilo Occidental transmitida por mosquitos Aedes y Culisetas.

Fiebre Dengue que esta producida por un virus y es transmitida por el Aedes  albopictus (mosquito tigre) y el        Aedes aegypti.

La Fiebre Amarilla que es una enfermedad vírica transmitida por el Aedes aegypti.

La Leishmaniasis producida por un parásito intracelular que se transmite por la picadura de  flebótomos.

Virus del zika.

 

MALARIA O PALUDISMO

Esta enfermedad es endémica en 109 países del mundo y se caracteriza por provocar fiebres intermitentes. Está causada por diversos especies del protozoo Plasmodium sp. (P.vivax que origina las fiebres tercianas; P.malariae que causa las cuartanas; P.falciparum, responsable de las fiebres malignas o tropicales y P.ovale, que origina terciarias benignas) que es transmitido por distintas especies del género Anopheles.

Los primeros tratamientos contra el paludismo se basaron en las cualidades febrífugas de la corteza del árbol de la quina (Cinchona sp.) utilizada desde 1638. Como anécdota se dice que el imperio Británico se fundamenta en el agua tónica que surge al añadir quinina al agua carbonatada como medida de profilaxis contra la malaria y en su afamada ginebra. Bebida muy consumida inicialmente en las colonias inglesas de las zonas tropicales de Asia y África; y que como todos sabemos acabó triunfando en todo el mundo aunque ya por otros motivos…

A mediados del siglo XX comenzó la utilización de los insecticidas, DDT y Lindano que supuso un avance en la lucha contra la malaria al ser baratos y eficaces. Posteriormente se descubrió la persistencia del DDT en la cadena alimentaria y se prohibió su uso.

En España el Dr. Pittaluga encontró una relación entre el paludismo y la temperatura y humedad elevadas, así como la existencia de acúmulos de agua. La lucha antipalúdica supuso la primera lucha epidemiológica organizada en nuestro país. El primer dispensario antipalúdico fue construido en los años 20 en Talayuela (Cáceres), una de las zonas más palúdicas de España, a este respecto recordemos como anécdota que el emperador Carlos I murió de paludismo mientras se encontraba retirado en el monasterio de Yuste (Cáceres).

En 1950 el Gobierno español y la Organización Mundial de la Salud firmaron un convenio para erradicar esta enfermedad de España, consiguiendo este objetivo en 1964. En la actualidad España se considera zona de “anofelismo sin paludismo” lo que viene a significar que aunque los casos que han aparecido ( 300/400 anuales) siempre han sido importados, si que existe el vector transmisor de la enfermedad.

De cualquier modo en España el vector existente nunca podría transmitir el plasmodium falciparum que es el responsable de los casos graves, mientras que trasmitirá el plasmodium vivax mucho más benigno y perfectamente tratable por nuestro sistema sanitario.

FIEBRE DEL VIRUS DEL NILO OCCIDENTAL

La fiebre del Nilo occidental es producida por un virus (West Nile Virus – WNV), se trata de una enfermedad infecciosa no contagiosa causada por un arbovirus incluido en la familia Flaviviridae que afecta principalmente a aves, también puede afectar a mamíferos, pudiendo causar enfermedad tanto en caballos como en personas.

El contagio se produce cuando un mosquito se infecta cuando se alimenta de la sangre de un ave portadora del virus del Nilo Occidental. Aproximadamente 2 semanas más tarde, el mosquito es capaz de transmitir el virus a las personas y los animales, cuando pica a su víctima para alimentarse. El virus no se transmite de persona a persona, ni directamente de los animales infectados.

Alrededor del 80 % de las personas que contraen el virus no muestran síntomas, aunque pueden llegar a presentar fiebre moderada, dolor de cabeza e inflamación ganglionar o erupción cutánea en el pecho, el estómago y la espalda.. En las personas de mayor edad o con condiciones crónicas de salud (como el cáncer, diabetes, alcoholismo o enfermedades del corazón) y aquellos con sistemas inmunes debilitados pueden aparecer complicaciones como encefalitis o meningitis aséptica.

Los síntomas graves incluyen fiebre alta, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, temblores (sacudidas) y convulsiones. Los efectos neurológicos pueden ser permanentes en algunas personas.

Actualmente no existe una vacuna disponible para proteger contra el virus del Nilo Occidental y el tratamiento es sintomático o de apoyo, tratando de ayudar al cuerpo a combatir la enfermedad por sí mismo , en lugar de tratar la causa de la enfermedad directamente.

Andalucía presenta un alto riesgo de aparición de brotes debido al paso de aves migratorias entre Europa y África donde este virus es endémico, y la importancia de nuestros humedales como áreas de nidificación de muchas de estas aves. Tanto es así que en el año 2010 se declararon varios focos de fiebre del Nilo occidental en las provincias de Cádiz, Sevilla y Málaga.

FIEBRE DEL DENGUE

La fiebre del dengue es causada por un virus que produce una amplia gama de enfermedades, desde la gripe viral a la fiebre hemorrágica. Es especialmente peligroso para los niños.

Los síntomas, generalmente comienzan cuatro o seis días después de la infección y duran hasta 10 días y pueden ser: Fiebre repentina y alta, dolor muscular y articular, dolores de cabeza severos, dolor detrás de los ojos, vómitos y náuseas, hemorragia nasal, encías sangrantes, erupciones en la piel, que aparece tres o cuatro días después de la aparición de fiebre.

No existe vacuna ni tratamiento específico.

FIEBRE AMARILLA

La fiebre amarilla es una infección viral que se transmite por una especie de mosquito en algunas regiones de África y América del Sur. La fiebre amarilla puede causar síntomas leves como fiebre, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Pero también pueden provocar síntomas más graves y si la fiebre amarilla se encuentra en fase tóxica pueden aparecer otros síntomas más severos y potencialmente mortales.

Existe una vacuna para prevenirla.

LEISHMANIASIS

La leishmaniasis es una enfermedad producida por un parásito del género Leishmania que se transmite por la picadura de un insecto infectado por el parásito, el flebotomo o mosca de la arena.

El contagio a las personas se produce a través de la picadura del mosquito-flebotomo que se ha contagiado al picar previamente al mamífero reservorio. Cuando un flebotomo pica a un animal reservorio, los amastigotes (una de las formas del ciclo biológica de la Leishmania) pasan al tracto digestivo del mosquito y en el intestino medio, fundamentalmente, se transforman en promastigotes y se multiplican hasta que en el plazo de 10 a 21 días llegan a la fase de promastigote infectivo o metacíclico, libre en hipofaringe dónde está listo para infestar a otro animal mediante una nueva picadura del flebotomo.

En España los reservorios son habitualmente el perro y algunos animales silvestres como la liebre y el conejo. Es importante conocer que la enfermedad no se transmite por contacto directo de persona a persona o de animal a persona.

El flebotomo no es un mosquito común, es más pequeño que estos y tiene un color amarillo-pajizo siendo de vuelo silencioso.

Las horas de mayor actividad del mosquito-flebotomo que transmite la leishmaniasis son al anochecer y al amanecer, no picando durante las horas centrales del día.

Existen varias formas clínicas dependiendo de su capacidad infectiva, dando lugar a formas viscerales (kala-azar), mucocutáneas y cutáneas:

La leishmaniasis cutánea se caracteriza por la presencia de una o más lesiones ulceradas en la piel que se desarrollan después de semanas o meses de la picadura. Generalmente son indoloras, pero pueden ser dolorosas cuando se infectan. Normalmente curan, incluso sin tratamiento, aunque pueden durar meses o años y dejar cicatrices.

La forma visceral (kala-azar) es la más grave y afecta a varios órganos internos, habitualmente el bazo, el hígado y la médula ósea. Generalmente los síntomas son fiebre y pérdida de peso, acompañados de un aumento del tamaño del hígado y el bazo.

En nuestro país, tanto la leishmaniasis cutánea como la visceral están producidas por L. infantum y han sido enfermedades de declaración obligatoria hasta 1996.

El periodo de incubación o tiempo que transcurre desde la picadura del mosquito-flebotomo hasta que se desarrolla la enfermedad puede variar desde diez días a varios meses. Por lo regular es de dos a seis meses en la forma visceral y de dos semanas a cuatro meses en la forma cutánea.

VIRUS ZIKA

Para información sobre este virus ver el siguiente post: Virus Zika  

 

Julia Rubias