Recipientes con bisfenol a en su composición

Bisfenol A: Peligro al acecho.

El BISFENOL A  (BPA o 2,2-bis-(4-hidroxifenil) propano)

Es un producto químico que se empezó a utilizar en la década de 1950 como monómero para producir plástico de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas. Se utiliza también en el recubrimiento interno de las latas de conservas, botellas y otros recipientes. Afortunadamente la Directiva 2011/8/UE del 1 de junio de 2011 prohíbe la producción, comercialización e importación en la Unión Europea de biberones que contengan bisfenol A. También podemos encontrarlo en empastes y sellados usados por los dentistas y en diversos dispositivos médicos, incluyendo equipos para hemodiálisis.

En la Unión Europea su utilización en contacto con los alimentos esta permitida y se encuentra regulada por la Directiva 2002/72/CE , en la que se establece un límite máximo de esta sustancia que puede pasar del recipiente al alimento (migración). El riesgo para la salud humana está asociado a su capacidad para actuar sobre el sistema endocrino.

En los EE.UU. se publicó un informe en el 2008 en el que se manifiesta que tiene posibles efectos neurológicos y de modificación del comportamiento en el feto, los lactantes y los niños.

Se han realizado numerosos estudios que verifican y evalúan la migración de BPA en envases de alimentos (Kang et al., 2006). También existen estudios que estudian la lixiviación de BADGE ( la laca que recubre el interior de las latas de conservas) y sus derivados desde los recubrimientos de latas y su determinación en alimentos (Pardo et al.,2006; Leepipatpiboon et al., 2005; Sendón y Paseiro, 2004)

Se considera el BADGE como un importante alérgeno causante de dermatitis de contacto. También se han presentado casos de dermatitis en personas que han usado chanclas con Bisfenol A en su composición.

 

Toxicidad del bisfenol A

 

Su actividad estrogénica ha sido considerada como su acción más importante, pero existen otras acciones, daño en el páncreas interrumpiendo la función de las células β, lo que produce resistencia a la insulina, también daña el hígado y en el tiroides provoca disrupción hormonal, y efectos de promoción de la obesidad.

 

– Repercusiones de la exposición a bisfenol A sobre el aparato  reproductor.

 

Las sustancias con actividad estrogénica (xenoestrógenos), como es el caso del bisfenol A, alteran el equilibrio en el cociente andrógenos/estrógenos y esto repercute en el desarrollo testicular y en la reproducción. Durante el desarrollo fetal una pequeña variación en los niveles hormonales puede llegar a producir un mal funcionamiento de los órganos reproductivos, manifestándose con una mala calidad del semen. En un estudio llevado a cabo por Meeker et al., 2010; se controlaron la morfología, la motilidad y concentración espermática. Los resultados demostraron que un incremento en las concentraciones urinarias de BPA producían una disminución de la calidad del semen y un incremento del daño en el ADN espermático.

En cuanto a las mujeres, varios estudios han examinado la posible asociación entre la exposición al bisfenol A y la disminución en la cantidad de ovocitos (Mok-Lin et al., 2009), aborto espontáneo recurrente, endometriosis, hiperplasia endometrial y cáncer y síndrome de ovario poliquístico.

También se ha encontrado una cierta relación entre mayores concentraciones de BPA y desarrollo temprano de la pubertad en niñas.

 

– Bisfenol A y desarrollo de enfermedad cardiovascular y trastornos   metabólicos.

La relación entre las concentraciones de BPA en la orina y las enfermedades cardiovasculares y diabetes en adultos de Estados Unidos queda demostrada por los estudios de Lang et al., 2008; y de Melzer et al., 2010.

Lang y colaboradores demostraron que el aumento de las concentraciones de BPA  se relacionaba con el diagnóstico de enfermedades cardiovasculares y con la diabetes, también encontraron alteraciones en las enzimas hepáticas (GGT, fosfatasa alcalina y lactato deshidrogenasa).

Otros estudios han demostrado su relación con el desarrollo de sobrepeso, obesidad y resistencia a la insulina (Hugo et al., 2008).

Los niveles anormales de estrógenos endógenos o la exposición ambiental a sustancias estrogénicas como el BPA aumentan el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, hipertensión y dislipidemia.

 

– Influencia de la exposición a bisfenol A sobre el sistema nervioso    central y modificaciones en la conducta.

 

Esto se debe a que presenta una estructura química similar a la hormona tiroxina (T3) lo que va a permitir que produzca una disrupción endocrina, interactuando con la producción y transporte de las hormonas tiroideas. Cuando este bloqueo ocurre durante las primeras semanas de gestación, en las que las hormonas tiroideas producidas por la madre son necesarias para el correcto desarrollo del cerebro, se afectan determinadas funciones cognitivas en el feto. Esto trae consecuencias como una menor inteligencia, el retardo mental, o las anomalías en el comportamiento.

 

– Cáncer

 

La exposición intrauterina a bisfenol A se ha asociado con la aparición de cáncer de mama (Markey et al., 2001; Muñoz-de-Toro et al., 2005; Murray et al., 2007), próstata, ovario y testículo (Koifma et al., 2002).

                         ¿ Cómo podemos evitar que nos afecte?

 

La mejor manera de evitar todos estos efectos es disminuir el contacto con el bisfenol A. Para ello, lo primero es conocer qué tipo de plásticos hay y cuales de ellos pueden contenerlo.

Según la legislación todos los recipientes deben indicar mediante un triángulo con un número en su interior a qué categoría pertenecen:
CODIGOS RESINAS

Tipo 1.- PET (Polietileno Tereftalato).

Se encuentra en botellas de refrescos, botellas de agua y botellas de aceite de cocina.

Riesgos: No usan el bisfenol A como aditivo, pero puede desprender antimonio y los ftalatos.

 

Tipo 2.- HDPE (Polietileno de Alta Densidad).

Es de los considerados inocuos, se encuentra en bolsas de plástico y envases de productos lácteos como yogures.

 

Tipo 3.- PVC (Policloruro de Vinilo, Vinilo).

Se encuentra en envases de condimentos, film transparente, anillos de dentición, juguetes y cortinas de baño.

Riesgos: Desprenden plomo y ftalatos, entre otras cosas.

 

Tipo 4.- LDPE (Polietileno de Baja Densidad).

Es de los considerados inocuos, las bolsas de los supermercados para llevar frutas y vegetales, y los contenedores de alimentos están fabricados con el.

 

Tipo 5.- PP (Polipropileno).

Es de los considerados inocuos, lo encontramos en plásticos para almacenar alimentos y vajillas plásticas.

 

Tipo 6.- PS (Poliestireno, también conocido como espuma de poliestireno).

Se encuentra en bandejas de carne y utensilios de espuma como vasos y platos desechables.

Riesgos: Pueden desprender sustancias cancerígenas y alquilfenoles estrogénicos.

 

Tipo 7.- Otros.

 Se incluyen todos los que no pertenecen a las otras categorías y entre ellos los hay que pueden liberar bisfenol A. Sin embargo, también incluyen plásticos nuevos biodegradables a base de plantas, como PLA (ácido poliláctico).

 

Está demostrado que si el plástico se somete a temperaturas muy altas se multiplica la liberación de este aditivo. Por regla general es conveniente no calentarlos en el microondas, ni usarlos con líquidos calientes, tampoco es conveniente lavarlos en el lavavajillas. Además hay que desecharlos cuando estén rayados u opacos.

 

                                                                                                         Julia Rubias