LUZ AMBIENTAL Y ESTADO DE ÁNIMO

Todos tenemos un reloj biológico en nuestro interior. Este reloj regula nuestros ritmos periódicos, es decir regula lo que hacemos todos los días y a que hora lo hacemos; es lo que se conoce como RITMOS CIRCADIANOS. De todos ellos el más importante es el ciclo del sueño.

La luz ambiental que recibimos es el factor que más influye en nuestro ritmo circadiano. La luz que percibimos a través de nuestra retina modula la síntesis de melatonina, esta hormona conocida como “de la oscuridad”, ayuda a sincronizar nuestro reloj biológico. La luz ambiental es tan importante que si a una persona se le priva de la luz del sol y no distingue el día de la noche, su reloj biológico se desajusta.

La cantidad de luz  ambiental que recibimos también influye sobre la cantidad de vitamina D que sintetizamos y sobre la producción de serotonina u “hormona de la felicidad”. La serotonina disminuye al atardecer y aumenta al amanecer y tiene una función importante en nuestros sentimientos, por eso que a niveles bajos de serotonina nos sentiremos más tristes, enfadados y apáticos, mientras que a niveles más elevados, estamos más alegres, eufóricos y felices.

Durante las estaciones del año en las las horas de luz ambiental son menores, como el otoño y el invierno,es frecuente que aparezca un tipo de depresión, conocida como trastorno afectivo estacional (TAE). Esta depresión se caracteriza por cambios de humor graves, pesimismo, tristeza, sentimiento de culpa, irritabilidad, ansiedad, perdida de interés generalizado, cansancio, falta de concentración, trastornos del sueño, e incluso cambios en nuestro peso.

Para evitar este trastorno se utilizan medicamentos antidepresivos y fototerapia (exposición a la luz). Además realizar algunas actividades pueden ayudarnos a superar esta condición, como son: Hacer ejercicio, implicarnos en actividades sociales, cuidar de nuestra alimentación, motivarse con algún proyecto (redecorar nuestra casa, aprender algo nuevo…) y alimentar los pensamientos positivos, darse algún capricho.

 

Julia Rubias