REACCIONES ADVERSAS A LOS ALIMENTOS

Entre las Reacciones adversas a los alimentos, la alergia a los alimentos esta de actualidad y esto se debe a que hay una percepción general de que la frecuencia y gravedad de este tipo de alergia esta aumentando en los últimos tiempos. Sea como sea, lo cierto es que es un importante problema de salud pública dado que afecta a todas las edades y sexos, y que supone un motivo de preocupación tanto para profesionales de la salud como para los pacientes.

En España este hecho queda demostrado si comparamos un estudio publicado en 1992 en el que se puso de manifiesto que la frecuencia de las primeras consultas que se derivaron a un alergólogo debido a la alergia alimentaria fue del 3,6%,con otro realizado años más tarde en el 2005, en el que se encontró que esta frecuencia se había incrementado hasta el 7,4% en adultos y el 8% en niños menores de 3 años. Por otro lado hay que señalar que los accidentes graves como la anafilaxia ocurrida por la ingesta de alimentos es de 35,4 episodios por 100.000 habitantes al año, siendo el principal causante de anafilaxia en nuestro país.

 

Pero no todos las reacciones adversas que se producen por la ingestión de alimentos son de tipo alérgico.

La Organización Mundial de Alergia ( WAO World allergy organization) en 2003 propuso una clasificación para las distintas reacciones adversas a los alimentos. En esta clasificación ampliamente aceptada, se distinguen dos grandes grupos de reacciones, las reacciones alérgicas y las de hipersensibilidad no alérgica.

 

REACCIONES ALÉRGICAS:

Dentro de las reacciones alérgicas producidas por los alimentos,se diferencian las reacciones mediadas por IgE y las reacciones en las que no interviene la IgE.

 

  • Reacciones mediadas por IgE

Se caracterizan porque ocurren siempre dentro de las dos horas siguientes a la toma del alimento. Las manifestaciones clínicas son las típicas de la hipersensibilidad tipo I, como son:

Rinoconjuntivitis: Inflamación de la mucosa nasal y de la conjuntiva del ojo

Edema laríngeo: Inflamación gradual o aguda de la laringe que puede ser tan acusado que se cierre     completamente la luz de la laringe. Se acompaña de ruidos como ronquera, estridor y tos. Puede causar una       insuficiencia respiratoria grave que lleve a la muerte.

Broncoespasmo: Estrechamiento de la luz bronquial debido a la contracción de la musculatura de los bronquios,   dificultando la respiración.

Prurito: Hormigueo o irritación de la piel que provoca el deseo de rascarse.

Urticaria: Aparición de lesiones cutáneas edematosas, de contornos delimitados y con un halo    rojizo (eritematoso).

Angioedema: Se trata de una “hinchazón” similar a la urticaria, pero en este caso se localiza debajo de la piel en     vez de ser sobre la superficie.

Hipotensión: Disminución de la tensión arterial, lo que provoca que la presión de la sangre sobre la pared de las   arterias sea demasiado baja.

Síncope: Conocido como desmayo o soponcio, se trata de una pérdida brusca de consciencia y de tono postural.

– Otros síntomas son: Estado de confusión, nauseas, vómitos y diarrea.

 

  • Reacciones no mediadas por IgE

En este caso están implicados otros mecanismos inmunológicos (tipo II y tipo IV en su mayoría).

Las manifestaciones clínicas que producen son:

Enteropatía o enfermedad de los intestinos. En este caso su aparición puede ser desde unas horas  a días  después de haber consumido el alimento. Su curso es insidioso, es decir que no presenta unos síntomas claros. Estos  pueden ser diarrea crónica, vómitos, dolor abdominal, signos de malnutrición, retraso en el  crecimiento y edema  (acumulación de líquidos).

Enterocolítis: En este caso se presenta de forma aguda en el trascurso de 2 a 4 horas desde que se ingiere el      alimento. Los síntomas consisten en vómitos, estado general afectado, puede aparecer diarrea, hipotensión y    posibilidad de shock (síndrome caracterizado fundamentalmente porque la sangre no llega bien a los tejidos de  nuestro cuerpo).

Proctitis: Es una inflamación del recto (última porción del intestino grueso), y que afecta fundamentalmente a la  mucosa. Es de curso insidioso.

Síndrome de Heiner o hipersensibilidad a la leche de vaca: Ocurre al inicio de la lactancia artificial y    produce tos crónica persistente, retraso del crecimiento y diarrea.

Cólico del lactante: Puede producirse desde horas a días después de la toma y se caracteriza por un llanto    continuo e inconsolable.

 

  • Reacciones de mecanismo mixto (que pueden estar o no mediadas por IgE )

En este grupo encontramos:

La dermatitis atópica: Aparece de horas a días y produce un eccema de piel que se caracteriza por una piel seca   e irritada que puede llegar a agrietarse y causar dolor.

Reflujo gastroesofágico: También aparece de horas a días y produce regurgitación intensa y rechazo a la  comida.

Esofagitis/gastritis eosinofílica: Inflamación del esófago y/o estómago con curso insidioso. Produce vómitos  nada más terminar de comer, reflujo, dolor, dificultad al tragar, diarrea y anorexia (falta de apetito).

 

 

REACCIONES DE HIPERSENSIBILIDAD NO ALÉRGICA A LOS ALIMENTOS:

 

En este caso encontramos dos tipos de reacciones:

 

Tóxicas: Son aquellas reacciones que pueden ocurrir en cualquier individuo que ingiere una cantidad suficiente de un determinado alimento. En este caso los factores que intervienen son independientes del individuo y dependen del alimento ( mal estado del alimento, contaminación con agentes químicos…etc.)

 

No tóxicas: En estas intervienen factores del individuo y de su susceptibilidad al alimento, se trata en definitiva de una intolerancia alimentaria que se producen a través de mecanismos de tipo enzimático/metabólico o farmacológico.

 

En el caso de las intolerancias alimentaria metabólicas que ocurren por un defecto enzimático encontramos las siguientes situaciones:

 

Intolerancia a la Lactosa o a la sacarosa : Debida a un déficit de las disacaridasas encargadas de su digestión.

Galactosemia: Enfermedad hereditaria en la que existe incapacidad de utilizar el azúcar simple galactosa, acumulándose dentro del organismo,lo que produce lesiones en el hígado y en el sistema nervioso central.

Fenilcetonuria: Se trata de un defecto hereditario en el que falta la enzima denominada fenilalanina hidroxilasa, necesaria para descomponer el aminoácido esencial fenilalanina que se encuentra en alimentos que contienen proteína. Los niveles de fenilalanina se acumulan en el cuerpo dañando el sistema nervioso central y ocasionando daño cerebral. Afortunadamente la fenilcetonuria se puede detectar fácilmente con un simple examen de sangre que se lleva a cabo a todos los recién nacidos en nuestra comunidad.

Favismo: Intolerancia a la ingestión de habas o a la inhalación del polen de la planta Vicia faba originaria de Asia de la que procede esta legumbre. Se debe a la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. También es hereditaria y se trata de la deficiencia enzimática más común en el mundo, probablemente más de 400 millones de personas la padezcan.

Intolerancia al alcohol: Los signos y síntomas más comunes de la intolerancia del alcohol son la congestión nasal y enrojecimiento de la piel. Se produce debido a una deficiencia de la aldehído-deshidrogenasa. Es frecuente en los asiáticos.

 

En cuanto a la acción farmacológica de los alimentos, se debe a la presencia de determinados principios activos que van a ser los responsables de esta intolerancia.

Entre estos cabe destacar:

Las Aminas vasoactivas: Histamina, Tiramina, Feniletilamina, Serotonina, Dopamina…etc. Pueden causar cefaleas y otros síntomas alérgicos, como diarreas, palpitaciones, sarpullidos y vómitos.

Metilxantinas: Cafeína, Teobromina, Teofilina. Presentes en el Té, café, chocolate…etc. Pueden causar dolor mamario,en general son estimulantes del Sistema Nervioso Central y del corazón, también producen relajación del músculo liso (bronquios principalmente) y además tienen un efecto diurético.

Otros: Capsaicina (responsable del picor de la cayena) , Etanol (alcohol) y Miristicina ( Nuez moscada).

 

¿ QUE PODEMOS HACER PARA EVITAR ESTE PROBLEMA?

Dieta de evitación

Obviamente la mejor solución es evitar el alimento que nos produce la reacción adversa.

Para ello es necesario conocer los ingredientes que forman parte de los alimentos, esto puede resultar difícil porque frecuentemente nos encontramos ante platos que contienen distintos productos y el que nos resulta perjudicial puede estar “escondido” en su composición como ocurre en el caso de salsas o alimentos precocinados.

De modo que un “alimento complejo” que contiene diferentes ingredientes desconocidos o comidas cocinadas con muy diversos alimentos pueden resultar altamente peligrosos. Para evitar este problema se ha obligado a etiquetar los alimentos.

En España, el etiquetado se encuentra regulado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, en el Real Decreto 1245/2008. Además el 13 de diciembre de 2014 entró en vigor la ley europea que obliga a informar sobre cada uno de los ingredientes presentes en locales de hostelería.

El problema se presenta cuando muchos de estos alimentos están referidos mediante un término científico que resulta poco comprensible para el público, como “caseína” en lugar de “leche”, “ovoalbúmina” por “huevo” o “gliadina” en vez de “trigo”. Esto obliga a las personas con este problema a conocer estos términos. Otro problema es que el etiquetado puede hacerse de maneras diferentes: o incluido en la lista de los ingredientes, o en forma de alerta específica, o bien con la fórmula “puede contener”, lo que lleva a la confusión del paciente.

 

En el caso de las alergias existe la posibilidad de un tratamiento de Desensibililzación:

Este tratamiento que se ha desarrollado en los últimos años, consiste en la administración de forma progresivamente creciente del alimento problema hasta conseguir que los pacientes toleren este sin presentar reacción.

Se constituye en dos fases:

Fase de inducción de tolerancia: en la que se administran dosis progresivamente crecientes del alimento hasta alcanzar la dosis máxima, que sería la correspondiente a una ración normal en la dieta. Por ejemplo en el caso de la leche, hasta poder beber un vaso de leche (200-250ml).

Fase de mantenimiento: Se trata de que el paciente mantenga la toma regular del alimento para no perder la tolerancia al mismo.

 

Julia Rubias